About Us

El ojo que sabe mirar

Guillermo Velásquez sostiene que uno no aprende idiomas para hablar con más gente, sino para pensar distinto. No se piensa igual en alemán que en italiano; el francés tiene su
romanticismo, y el español – el suyo — se aprendió en las calles de Oaxaca, entre mercados donde el color no se elige por catálogo sino por herencia. Quizá por eso su oficio de hoy, la curaduría de artesanía mexicana premium, es en el fondo un
trabajo de traducción: entre el taller y la suite de un hotel de ultra lujo, entre la tradición y el ojo contemporáneo.
Hay una costumbre que lo acompaña desde niño: mirar los objetos e imaginarles otra forma, otra función. Ver lo que una pieza podría ser, y no solo lo que es. Años después, esa manía se convirtió en profesión. Su formación fue todo menos lineal. Finanzas en la Universidad Panamericana, el emprendimiento en bares y restaurantes en Ciudad de México, temporadas en Nueva York a los 18 – semanas en Tarrytown, fines de semana en Manhattan – y Madrid a los 21. De Karl Lagerfeld, una de sus inspiraciones permanentes, tomó la lección que da nombre a esta etapa: el buen gusto no es un don, es un ojo que se entrena. Y ese entrenamiento encontró su terreno cuando llegó a Los Cabos a dedicarse a los eventos de lujo: bodas donde le pedían lo imposible – una huppah de tres metros para una celebración hindú de una semana en el Hard Rock, un libro monumental para la entrada. Su respuesta era siempre la misma: repensar la pieza, convencer al equipo, y entregar antes de tiempo.

Guillermo Velásquez

"En un mundo de objetos iguales, el verdadero lujo es que no existan dos piezas iguales"

Ostra Negra - Barro Negro
The celebration of life, love, and happily ever after.

Pero repensar, para él, nunca fue solo cuestión de estética. En el mundo de los eventos de lujo aprendió una lección que pocos incorporan tan temprano: lo aspiracional también tiene que ser seguro. Ponerse en los pies de quien va a estar debajo de esa huppah – que la estructura aguante el viento de la playa, que el diseño proteja el momento tanto como lo embellece – es parte del oficio, no un trámite.

De esa época viene la anécdota que mejor lo retrata. Una boda completa, levantada de emergencia entre tres personas. Al final del montaje, con las rodillas lastimadas por el esfuerzo, Velásquez recibió de la coordinadora del hotel una botella de agua y una frase que le cambiaría el rumbo: “Necesito gente trabajadora como tú.” Años después, aquella frase sigue explicando su oficio mejor que cualquier título: la curaduría, como los montajes imposibles, es cuestión de meterle el corazón.

Hoy, Velásquez no llega a los talleres a comprar: llega a conversar. Encuentra a los artesanos por recomendación de otros artesanos – así conoció al

sombrerero cuyo trabajo viaja hasta Australia – y en cada visita busca el diamante en bruto: la pieza

tradicional que él imagina con otra función, un giro contemporáneo sin perder el alma. Sus encargos tardan veinte días o más, porque esa espera es parte de la magia. El resultado es un círculo que le importa más que cualquier venta: se abren mercados, él crece, ellos crecen.

Mini Market The cape

"Lo aspiracional también tiene que ser seguro"

Lo que le frustra tiene nombre: que comparen la artesanía con el producto en masa, que le “hagan el feo” a una pieza porque no es idéntica a la de junto.

Para él, el asunto está exactamente al revés — y ahí está la esencia de ArtPerpetuum: en un mundo saturado de objetos iguales, el verdadero lujo es que no existan dos piezas iguales, y saber de dónde viene la que tocas.

Hello, my name is Guillermo Velasquez founder of the company ARTPERPETUUM.

I revalidate my commitment to crafts with a collection inspired by minimalist culture with a mix of Mexican culture.

”A fantasy world where genre boundaries are blurred”

Since January 2021

Frazada Oruga - Una pieza que rinde homenaje al ritmo, el relieve y la paciencia del telar artesanal.

Contacto Whatsapp

Scroll to Top